
El escalafón encuentra su Norte: La Puerta Grande de Julio Norte
Madrid es un muro de hormigón. Derribarlo exige entre otras muchas cosas una firmeza y una cabeza privilegiada. La Puerta Grande de Julio Norte no es fruto de la casualidad, sino el resultado de una convicción rotunda frente a la adversidad. El novillero salmantino cortó dos orejas a la novillada de Fuente Ymbro, imponiendo su ley ante un ambiente hostil con un concepto basado en el temple y el mando. El toreo, tantas veces a la deriva, parece haber encontrado su norte.
Ya lo advertimos el mes pasado en las páginas de esta revista. Durante la extensa entrevista que mantuvimos con él, quedó patente la desbordante ambición que atesora y la claridad de sus ideas. Nuestro ojo sigue sin fallarnos cuando nos fijamos en un torero. Adelantamos lo que podía suceder a partir de ahora con el salmantino, y la tarde de ayer en Las Ventas nos dio la razón punto por punto. Está llamado a ser un nombre clave, un torero fundamental no solo en nuestra tierra, sino en lo más alto del escalafón. Atesora el pasaporte de los elegidos: el don de no perdonar en las fechas marcadas en rojo.
Autoridad frente a la monumental bronca
Su primer turno requirió una tremenda madurez psicológica. Por chiqueros asomó Retamo, un animal de escasa presencia que fue duramente protestado por la afición. Las Ventas se encrespó con toda la razón, y en ese clima de máxima tensión, cualquier otro se habría hundido. Él no. Lo recibió con una larga cambiada y estructuró un saludo a la verónica tragando quina ante el enfado del respetable.
Decidió no brindar. Con la muleta, la receta fue la imposición. Inició la labor por estatuarios, aguantando embestidas cortas, para obligar de inmediato por abajo. Apostó por la media distancia, aprovechó las inercias y sacó muletazos profundos que terminaron por apaciguar al público. Cuando el novillo se paró, acortó los terrenos, se encunó entre los pitones y buscó el pitón contrario en un arrimón de muchísima verdad. Esa actitud propició la concesión de la primera oreja. Las opiniones se dividieron, pero el salmantino ya había cambiado el signo de la tarde.

LA MEMORIA TAURINA DE CASTILLA Y LEÓN EN PAPEL
Edición Limitada Coleccionista.
N.º 61 MAYO: EN PLENITUD, MORENITO DE ARANDA
64 páginas · papel couché 170 g · envío incluido.
La explosión definitiva y una voltereta espeluznante
La dimensión real de figura cristalizó en el sexto, un animal hondo y con cuajo bautizado como Jaleo. El novillo recibió dos grandes puyazos de Alberto Sandoval y el salmantino quitó combinando altaneras y caleserinas con un ajuste milimétrico.
Tras brindar al público, clavó las rodillas en los medios y se pasó al animal por la espalda de forma escalofriante. La plaza estalló. Ya de pie, instrumentó series sobre la diestra llevando la muleta arrastrada y mandando en cada acometida. Al echarse la pañosa a la zurda, el animal redujo su recorrido, repuso y le prendió en un pase de pecho. La voltereta fue tremenda. Cayó a plomo y el novillo hizo presa en el suelo. Se levantó sin mirarse la taleguilla, más rabioso y ambicioso que antes. Volvió a la cara del toro, acortó de nuevo las distancias para exprimir las últimas embestidas y se perfiló recto como una vela. Estocada contundente. Segunda oreja, unanimidad en los pañuelos y la calle Alcalá abierta de par en par.
El balance del resto del cartel
El triunfo del salmantino eclipsó el resto de la tarde. El peruano Pedro Luis pechó con su lote sin conseguir estructurar faena, escuchando silencios tras lidiar a sus dos oponentes. Por su parte, Mario Vilau dejó destellos de toreo sumamente templado, paseando una oreja del segundo de la tarde. En el quinto demostró un enorme orgullo torero, manteniéndose en el ruedo tras ser herido y estoqueando al animal con autoridad antes de pasar a las dependencias de la enfermería.
RESEÑA
Plaza de toros de Las Ventas (Madrid). Décimo festejo de la feria de San Isidro. Se lidiaron seis novillos pertenecientes a la ganadería de Fuente Ymbro, de presentación desigual y juego dispar.
Pedro Luis (frambuesa y oro): silencio tras aviso y silencio tras dos avisos. Mario Vilau (gris perla y oro): oreja y ovación. Pasó a la enfermería. Julio Norte (gris perla y oro): oreja y oreja. Salió a hombros.
ACTUALIDAD
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